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Finalista: Nadia Khalil Tolosa (ensayo nº 2) Modelos de ciudad: política urbana e ideología

Modelos de ciudad: política urbana e ideología

 

Es bien sabido el destacado papel que desempeñan las ciudades en fenómenos como la globalización o la deslocalización (Sassen, 1991). Son también conocidas sus similitudes con el resto de niveles de gobierno (John, 2006), si bien el gobierno local es la forma de gobierno más próxima a los ciudadanos; estos son, al fin y al cabo, quienes habitan la ciudad, entendida como núcleo de lo político: la polis. Sin embargo, los trabajos empíricos que la ciudad inspira son, en comparación con otras áreas, llamativamente exiguos. Podríamos afirmar, sin caer en la exageración, que el estudio de lo urbano se encuentra orillado en la reflexión politológica (Goldsmith, 2006).

Sirven de honrosa excepción los enfoques teóricos que, en el curso de las últimas décadas, diversos autores han formulado con vistas a iluminar la cuestión de la política urbana. Gobernanza, pluralismo, elitismo y máquina de crecimiento son algunos ejemplos. Cabe detenerse brevemente en ellos.

Para la gobernanza urbana, nuestra atención debe dirigirse a la “migración de la autoridad”: un fenómeno, tan gradual como incontenible, en función del cual el poder que antaño ostentaba el Estado central desciende paulatinamente hacia unidades de gobierno descentralizadas. Esta transferencia de poder no solo deteriora la capacidad del Estado, sino que, inopinadamente, propicia la irrupción de otros actores y organizaciones que, poco a poco, van ganando importancia (Greasly y Stoker, 2009).

Respecto a los autores que, a lo largo de la década de los setenta, echaron su cuarto de espadas a la corriente teórica del pluralismo, el debate se centraba al modelo de las ciudades. Robert Dahl, máximo exponente de este enfoque, se preguntó en su obra más importante quién gobierna realmente las ciudades (Dahl, 1961). Sus conclusiones se alejaron en buena medida de lo que, pocos años antes, autores elitistas como Floyd Hunter (1953) o Charles Wright Mills (1956) habían postulado: a saber, que un pequeño sector de privilegiados determinaba las decisiones a adoptar. Los pluralistas negaban en redondo que un reducido grupo de potentados manejase el timón de la ciudad con pulso firme, pues, como ilustraba el propio Dahl en su estudio sobre la localidad estadounidense de New Haven, hay un sinnúmero de actores dotados de influencia directa sobre el mundo urbano.

Cabe hablar, por último, de la concepción de la ciudad como máquina de crecimiento (Molotch, 1976). El desarrollo urbanístico de nuestro país en los años previos a la crisis representa, para los defensores de este modelo, un formidable campo de estudio. Naturalmente, considerar que el funcionamiento de los Ayuntamientos españoles adquirió la forma de máquinas de crecimiento (Rodríguez y López, 2011) implica reconocer el papel central que el desarrollo inmobiliario tuvo para la economía urbana, a la vez que hace aflorar una consideración ideológica: la idea del crecimiento per se como única herramienta para la creación de empleo y el bienestar social.

Hasta la llegada de la denominada Gran Recesión, el principal objetivo de las ciudades era el crecimiento. Una de las consecuencias ideológicas de la crisis económica es el debate que han impulsado en torno a dicha cuestión: ¿podemos reconducir ese crecimiento orientándolo hacia el bienestar de los ciudadanos?

La sugestiva cuestión del crecimiento sirve de piedra de toque a la pregunta que anima este ensayo. Sin embargo, la literatura académica nos impide delimitar la implicación de la ideología en el modelo de la ciudad. Como mucho, se inclina a asociar la ideología conservadora con el libre mercado y la aversión al intervencionismo, emparentándola con modelos urbanos en que el crecimiento es primordial y el sector privado ve favorecidas sus demandas con facilidad. Algunos estudios afirman que los líderes locales de partidos políticos de corte conservador, motivados por razones ideológicas, evitan injerencia urbana en el funcionamiento del mercado, optando habitualmente por la no-acción (Pierre, 1999), al tiempo que los partidos de izquierda parecen sostener que las colaboraciones próximas con determinados sectores confieren, en último término, una posición privilegiada al capital privado. Así, algunos autores defienden que los concejales de partidos conservadores se muestran más proclives a cooperar con el sector privado, mientras que los concejales de partidos progresistas abogan por políticas redistributivas en beneficio de los ciudadanos más desfavorecidos (Getimis y Hlepas, 2013). Como es de suponer, la pertenencia a un partido u otro puede ser relevante, pues las ideas de los partidos son habitualmente trasplantadas al ámbito local (Egner, Sweeting y Klok, 2013; John y Cole, 1999).

En consecuencia, la respuesta es afirmativa: la ideología influye en la forma de nuestras ciudades. Pero ¿cómo podemos medir realmente dicha influencia? Tal y como nos muestran los principales estudios en la materia, siempre habrá un buen número de factores ajenos a la ideología que tendrán impacto, ya sea mayor o menor, en el modelo de la ciudad. Imaginemos una ciudad enfrentada a un problema acuciante, como una tasa de desempleo alta: ¿acaso se limitaría su gobierno local a tomar medidas que resulten acordes teóricamente a la ideología de su equipo de gobierno? Entre dichos factores ajenos a la ideología, pueden destacarse los sectores predominantes en una ciudad. Sirva de ejemplo el papel que, en una buena cantidad de ciudades españolas, desempeña el turismo. Todo parece indicar que, por haber descuidado otros aspectos esenciales, las ciudades reconvertidas en focos turísticos están agotándose, en unos casos, o muriendo de éxito, en otros.

Una vez abordados, de un modo sucinto y casi de soslayo, los principales debates en política urbana, cabe llegar a la siguiente conclusión: aunque es casi inevitable que la ideología matice las formas del modelo de ciudad, no debería troquelarlo de una forma tan precisa. Al fin y al cabo, la rendición de cuentas a la que se ven sometidos los políticos puede y debe alejar cualquier propuesta que no beneficie a los habitantes de la polis.

 

Bibliografía

 

Dahl, Robert. 2005 (1961). Who Governs? Democracy and power in an American city, Second Edition. New Haven: Yale University Press.

Egner, Björn, David Sweeting y Peter-Jan Klok. 2013. “Local councillors in comparative perspective” en Björn Egner, David Sweeting y Peter-Jan Klok, (eds.), Local Councillors in Europe. Wiesbaden, Alemania: Springer VS.

Getimis, Panagoitis y Nikolas Hlepas. 2013. “Municipal councillors as interest mediators: Roles, perceptions and enactment” en Björn Egner, David Sweeting y Peter-Jan Klok (eds.), Local Councillors in Europe. Wiesbaden: Springer VS.

Goldsmith, Michael. 2006. “From Community Power and Back Again?” en Harald Baldersheim y Hellmut Wollmann (eds.), The Comparative Study of Local Government and Politics: Overview and Synthesis, Opladen: Barbara Budrich Publishers.

Greasly, Steven y Gerry Stoker. 2009. “Urban Political Leadership” en Jonathan S. Davies. y David L. Imbroscio (eds.), Theories of Urban Politics. Second Edition, Londres: SAGE.

Hunter, Floyd. 1973 (1953). Community Power Structure. Chapel Hill: University of North Carolina Press.

John, Peter. 2006. “Methodologies and Research Methods in Urban Political Science” en Harald Baldersheim y Hellmut Wollmann (eds.), The Comparative Study of Local Government and Politics: Overview and Synthesis. Opladen: Barbara Budrich Publishers.

John, Peter y Alistair Cole. 1999. “Political Leadership in the New Urban Governance: Britain and France compared”, Local Government Studies, vol. 25 (4), 98-115.

Mills, Charles Wright. 1973 (1956). The Power Elite. New York: Oxford University Press.

Molotch, Harvey. 1976. ‘The city as a Growth Machine: Toward a Political Economy of Place’, American Journal of Sociology, vol. 82, no. 2, pp. 309-332.

Rodríguez López, Emmanuel e Isidro López Hernández. 2011. “Del auge al colapso. El modelo financiero-inmobiliario de la economía española (1995-2010)”, Revista de Economía Crítica, no. 12, segundo semestre 2011, 39-63.

Sassen, Saskia. 1991. The Global City: New York, London, Tokyo, Princeton. New Jersey: Princeton University Press.

 

 

Periodismo, Publicidad y RRPP y Comunicación Audiovisual en ese orden pero en definitiva: Comunicación. En nada en Atrevia. Anteriormente en muchos y variados sitios.