La figura del Politólogo/a

En primer lugar, habría que afirmar que ser politólogo no significa ser político. El politólogo estudia las acciones de los políticos, al fin y al cabo, es aquella persona que estudia la política. Su misión consiste en observar la sociedad y los hechos políticos para mejorar la realidad. No obstante, teniendo en cuenta, que todo lo que nos rodea es política, el campo de acción del politólogo se amplía enormemente.

 De esta forma, para poder entender la realidad y mejorarla, el politólogo deberá formarse en el ámbito social, jurídico, económico y administrativo, lo que implica estudiar durante su carrera materias como Derecho, Sociología, Economía y Administración Pública, confiriendo al politólogo una visión global y crítica del entorno.

  Dicha visión global, sitúa al politólogo dentro de la empresa privada en una posición de comprensión de lo complejo. El politólogo está habituado a detectar necesidades, a planificar objetivos, a plantear estrategias y a diseñar y gestionar proyectos y equipos.

  Esas mismas capacidades, añadidas a un conocimiento experto del funcionamiento de la Administración Pública y del sistema político le convierten en una figura clave dentro de organismos e instituciones de servicio público.

Perfil del politólogo/a

- Dotes de observación.

- Negociación y resolución de problemas.

- Capacidad de análisis, de síntesis, de relación y de auto-evaluación.

- Espíritu crítico e imaginativo. Curiosidad e interés por lo que nos rodea.

- Capacidad de adaptación, polivalencia, trabajo en equipo, tolerancia y sociabilidad.

 En el último año, la palabra “politólogo” ha sonado más de lo habitual, ya que le han concedido el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales a Giovanni Sartori, italiano y politólogo, dos cosas a menudo unidas (hay quién sostiene que la ciencia política nació con Maquiavelo, que fue el primero en describir la política tal como era en la práctica).

 En conclusión, ser politólogo supone mucho más que una profesión, ya que nuestro objetivo y meta se unifican en buscar los medios, instrumento o técnicas para hacer que, cada día más, nuestras instituciones u organizaciones públicas actúen de acuerdo con las necesidades y el espíritu del ciudadano de a pie. Ser politólogo es una pasión que siempre va con nosotros.