La dicotomía voto rural-urbano ante la irrupción de nuevas fuerzas políticas

Análisis de la ruptura “nuevo-viejo” en la dimensión municipal española tras las elecciones generales de 2015

Introducción

El nuevo tablero político que desde las elecciones al Parlamento Europeo del año 2014 se ha venido fraguando en España, ha llegado a su eclosión más evidente tras la celebración de las últimas elecciones a Cortes Generales del año 2015. Por el conjunto del electorado español ha sido observable, hasta ahora, la realidad del turnismo bipartito que ha caracterizado a la democracia vigente, representada por el Partido Popular y el Partido Socialista. Una formación política y otra se han ido alternando sucesivamente en el poder de la Nación así como en el resto de instituciones públicas desde, prácticamente, la desaparición de la UCD. No obstante no parece del todo correcto acuñar, según las definiciones aportada por la academia (Sartori, 1976 y Lipson, 1969:502), el término bipartidismo a este fenómeno, pues con la fuerza territorial de los partidos nacionalistas y algún otro de ámbito estatal en determinados momentos, así como otras características de nuestro sistema de partidos, no estamos en plenas condiciones de hablar de la existencia en nuestro país de un bipartidismo perfecto como el caso estadounidense, e.g. Si acaso podríamos definir el hasta ahora sistema de partidos español como bipartidista imperfecto pero acuñándole muchos matices.

Desde los albores de los últimos comicios europeos, donde el desencanto con la alta dirección política, la indignación con las incesantes apariciones de casos de corrupción y la perpetua crisis económica y social formaban parte del pensamiento diario de todo ciudadano, hemos derivado hacia un nuevo mapa político que desdibuja el anterior, mayormente bicolor. Hasta el momento si uno de los dos grandes partidos cometía errores, o no gestionaba según lo esperado, el otro servía a la población de alternativa de gobierno. Este modus operandi electoral ha sido quebrantado desde la entrada en la competición electoral de Podemos y Ciudadanos, partidos emergentes que continúan absorbiendo electorado desencantado con PSOE y PP respectivamente, pero que también acogen abstencionistas y especialmente nuevos votantes. Lo cierto es que la pauta de comportamiento electoral desde 2014 está siendo similar cada vez que las urnas se abren con la finalidad de designar cargos públicos; los partidos tradicionales reducen su apoyo mientras que aumenta el respaldo a las fuerzas emergentes.

El llamado bipartidismo, representado hasta ahora por un partido ubicado en el espectro político del centro derecha (PP) y otro en el centro izquierda (PSOE), ha dejado paso en términos globales a un parlamento más plural y multicolor tras los últimos comicios generales celebrados en 2015, circunstancia ya dada en las diferentes elecciones autonómicas anteriores. Sin embargo, esta pluralidad parece haber quedado todavía lejos de llegar a colorear un mapa naranja o violeta, pues los principales partidos continúan predominando como fuerzas más votadas. En el presente artículo trataremos de unificar e interpretar los datos relativos a los comicios generales de 2015 con una visión comparada respecto al proceso electoral de 2011. Datos que nos van a mostrar cómo ha quedado distribuido el poder de las diferentes fuerzas políticas por territorios y tamaño de los municipios, resolviendo la dicotomía dada comúnmente en nuestro país entre el voto rural y voto urbano, cuestión que centra el presente análisis. Partimos considerando, como hipótesis principal, que el voto rural favorece a las fuerzas políticas tradicionales mientras que el voto urbano ha impulsado a las emergentes.

  1. Los pequeños y medianos municipios sostienen a PP y PSOE

Si los partidos emergentes no han logrado hasta el momento el tan referenciado “sorpasso” a las fuerzas políticas tradicionales, se debe, en gran medida, al asentamiento de voto de Partido Popular y Partido Socialista en los pequeños y medianos municipios de nuestro país. Socialistas y populares han sido la lista más votada en las elecciones generales de 2015 en 6624 municipios del total de 8114 existentes, lo que supone un 81,63% de los mismos.  Sin embargo, el porcentaje restante no pertenece íntegro a los partidos que han aparecido en la escena política recientemente, sino que entran en el reparto también las fuerzas nacionalistas o regionales en sus respectivos territorios. La tabla adyacente cuantifica la distribución de las candidaturas más votadas en los ocho mil municipios españoles, atendiendo también a los partidos emergentes y algunos nacionalistas.

Tabla I. Resultados de la primera fuerza política de los principales partidos en los municipios de España en las elecciones generales de 2011 y 2015

 

Partido

Número de municipios donde fue 1ª fuerza más votada en las elecciones generales de 2011 Número de municipios donde fue 1ª fuerza más votada en las elecciones generales de 2015  

Diferencial

PP 5835 5041 -794
PSOE 1137 1583 +443
Podemos[1] 465 +465
DL (en 2011 CiU) 829 465 -364
EH Bildu

(Amaiur en 2011)

198 132 -66
PNV 91 122 +31
Ciudadanos 25 +25
ERC 6 261 +255

Fuente: Ministerio del Interior: Información Electoral. Elaboración propia.

En el caso de la segunda fuerza más votada en cada municipio, cabe destacar el fuerte descenso del PSOE respecto a 2011 en la totalidad de municipios. En aquellos comicios fue la segunda lista más votada en casi 6000 entidades municipales, reduciéndose la cifra a la mitad en 2015. Por el contrario, Podemos, consigue ser segunda fuerza más votada en más de 1000 municipios. Una de las causas que explica este hecho es el potencial con el que ha irrumpido Podemos en territorios como Valencia[2], Madrid, Barcelona[3], País Vasco y Galicia[4], lugares donde se ha consolidado como segunda fuerza más votada en numerosos municipios, en la mayoría de ocasiones en detrimento del PSOE.

Tabla II. Resultados de la segunda fuerza política de los principales partidos en los municipios de España en las elecciones generales de 2011 y 2015

 

Partido

Número de municipios donde fue 2ª fuerza más votada en las elecciones generales de 2011 Número de municipios donde fue 2ª fuerza más votada en las elecciones generales de 2015  

Diferencial

PP 1305 1636 +331
PSOE 5974 3701 -2273
Podemos 1059 +1059
DL (en 2011 CiU) 61 254 +193
EH Bildu

(Amaiur en 2011)

130 93 -37
PNV 136 96 -40
Ciudadanos 664 +664
ERC 200 505 +305

Fuente: Ministerio del Interior: Información Electoral. Elaboración propia.

Es decir, pese a que el PP ha dejado de ser primera o segunda fuerza en casi 500 municipios en las generales de 2015 en comparación a 2011, los socialistas no solo no han capitalizado esta pérdida sino que han sido adelantados por otras formaciones en un importante número de poblaciones. La tabla que a continuación se plasma ilustra con más detalle numérico este fenómeno electoral al que hacemos referencia.

Tabla III. Número de municipios donde PP ó PSOE han sido primera o segunda fuerza política en elecciones generales de 2011 y 2015[5]

Partido Fue 1ª o 2ª fuerza en 2011 en: Ha sido 1ª o 2ª fuerza en 2015 en: Diferencial
PP 7140

(87,99% de municipios)

6677

(82,28%)

-463

(5,71%)

PSOE 7111

(87,63%)

4654

(57,35%)

-2457

(30,28%)

Total Media

87,81% de municipios

Media

69,81% de municipios

2920

municipios

Fuente: Ministerio del Interior: Información Electoral. Elaboración propia.

PP y PSOE han dejado de ser, juntas, primera y/o segunda fuerza política en casi 3000 municipios de España. Esta cifra se dispara fundamentalmente por los datos del Partido Socialista, que ha dejado de serlo en casi 2500 entidades municipales en tan solo cuatro años (en un 30,28% de municipios menos que en 2011). Sin embargo, si atendemos exclusivamente a la primera posición cosechada por una formación u otra, como citamos anteriormente, vemos que PP y PSOE han sido la fuerza más votada en 2015 en 6624 municipios, dato que representa el 81,63% del total (8114). Ese mismo dato pero cuatro años atrás fue del 85,92%, lo que suponen unas pocas décimas más (entonces fueron 6.972 municipios), un diferencial de 351 municipios menos en las últimas elecciones generales.

Si por el contrario realizamos este análisis con las dos fuerzas emergentes a nivel estatal (Podemos y Ciudadanos), encontramos que en tan solo el 6,03% de municipios españoles una de las dos fuerzas ha sido la más votada. Si bien, no podemos descuidar las fuerzas nacionalistas o aquellos partidos que solo presentan candidatura en determinados territorios, fundamentalmente País Vasco y Cataluña, pero también otras regiones como Galicia o Canarias. Si operamos del mismo modo, encontramos que estos partidos[6] fueron los más votados en 2011 en el 13,97% de los entes municipales (1134 municipios). En 2015 la cifra descendió ligeramente al 12,47% (1048 municipios).

Imagen I. Detalle del partido más votado (mapa izquierda) y segundo más votado (mapa derecha), en las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015

imagenFuente: ElMundo.es. Elaboración propia. Leyenda: color azul pertenece a PP; rojo a PSOE; morado a Podemos y confluencias; amarillo pálido a ERC; azul oscuro DIL; verde fosforito PNV; verde pistacho EH Bildu.

Como cuestión anecdótica, pero a la vez como dato que refuerza la teoría sustentada en estas líneas, es sustancioso destacar que en 1307 municipios de España ha vencido en todas las convocatorias electorales de la presente democracia el Partido Popular, mientras que en 673 lo ha hecho siempre el PSOE. Es decir, existe una base de 2000 municipios de los 8114 existentes, donde siempre ha ganado uno u otro partido en todas las convocatorias. No obstante este hecho no significa perpetuidad pues la presente circunstancia, por ejemplo, era así en el cinturón rojo de Barcelona, donde el PSC ha sido siempre primera fuerza y, sin embargo, tras las autonómicas catalanas (victoria de Ciudadanos) y las generales de 2015 (victoria de Podemos), se ha roto la tendencia histórica de predominio socialista.

Si atendemos a la distribución geográfica del voto de los cuatro principales partidos que han competido en la contienda general hacia la Presidencia del Gobierno (ver imagen 1), encontramos unas líneas claras de comportamiento electoral, más allá de los números que pueden interpretarse en las diferentes tablas. Así, se puede observar cómo, nuevamente, la Meseta es el sostén electoral del Partido Popular, en concreto el eje diagonal desde Galicia (noroeste peninsular) hasta Murcia, pasando por las dos Castillas y Madrid. Por su parte, el PSOE resiste en la segunda plaza gracias al importante granero de votos del sur, en concreto Andalucía y Extremadura, territorios donde los socialistas cosechan entre un 10% y un 15% más de voto que a nivel nacional. Por el contrario, los socialistas encuentran serias dificultades en Cataluña, País Vasco y Madrid, donde quedan relegadas a tercera o cuarta fuerza política. Para el caso de Podemos, hallamos que su respaldo proviene de la periferia peninsular, fundamentalmente en el Levante y Cornisa Cantábrica. Más en concreto, el partido de Pablo Iglesias obtiene un importante respaldo en los territorios que poseen identidad nacional propia. En el caso de la formación naranja, Ciudadanos, resulta más complicado efectuar una clasificación exacta similar a las anteriores, pues ofrece un voto mucho más disperso, aunque puede destacarse el mayor peso electoral que ha obtenido en Murcia, Madrid y Aragón respecto del resto de comunidades.

  1. Las grandes ciudades, propulsoras de las fuerzas políticas emergentes

En las capitales de provincia, el PP continúa siendo el partido hegemónico por la derecha, aunque Ciudadanos aparece cosechando buenos resultados. Sin embargo, por la izquierda Podemos relega al PSOE a la tercera o cuarta plaza en varias capitales de provincia y grandes ciudades, consiguiendo incluso, en algunos casos como en Barcelona ciudad, erigirse como fuerza más votada. De este modo, observamos que las grandes ciudades comienzan a convertirse en el granero de votos de las fuerzas políticas emergentes por excelencia. Así, los resultados de Podemos y Ciudadanos son manifiestamente mejores a medida que la población del municipio es mayor.

Los socialistas ocupan la tercera o cuarta plaza en prácticamente todas las capitales de provincia, con la excepción de las andaluzas y extremeñas, donde permanecieron en segunda plaza. En el resto,  PP y Podemos se disputan la primera y segunda plaza, con una destacable aparición de Ciudadanos, que cosecha porcentajes de voto mayores respecto a los pequeños y medianos municipios. Por consiguiente, el PP mantiene su hegemonía por la derecha en las grandes ciudades mientras que Podemos y Ciudadanos obtienen importantes cantidades de votos. El PSOE, sin embargo, encuentra un grave obstáculo en las grandes urbes en comparación con el apoyo que recibe en los pequeños municipios, fundamentalmente en las más grandes, que coinciden con capitalidad de provincia.

Tabla IV. Resultado de las elecciones generales 2015 en algunas capitales de provincia

Ciudad capital provincial 1ª fuerza más votada 2ª fuerza más votada 3ª fuerza más votada 4ª fuerza más votada
Madrid PP Podemos Ciudadanos PSOE
Barcelona Podemos ERC DL PSOE
Valencia PP Podemos Ciudadanos PSOE
Sevilla PP PSOE Podemos Ciudadanos
Zaragoza PP Podemos PSOE Ciudadanos
Alicante PP Podemos PSOE Ciudadanos
A Coruña PP Podemos PSOE Ciudadanos
Murcia PP Ciudadanos Podemos PSOE

Fuente: Ministerio del Interior: Información Electoral. Elaboración propia.

Si lo que tenemos como referencia son las 25 ciudades más pobladas de España, observamos que en 17 de ellas Podemos obtiene más votos que el PSOE. Si acotamos el análisis a las 10 ciudades más pobladas de nuestro país, vistas algunas de ellas en la tabla VI, en ocho urbes Podemos y sus aliados adelantan a los socialistas. En suma, en las veinticinco ciudades españolas más grandes en términos poblacionales, Podemos obtiene 1.621.559 votos mientras que el PSOE consigue 1.311.401 votos[7].  El partido de Pablo Iglesias superó en votos al de Pedro Sánchez en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Murcia, Palma de Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria, Bilbao, Vigo, Gijón, L’Hospitalet, Vitoria, A Coruña, Oviedo, Badalona y Terrasa. El PSOE permaneció por delante de Podemos en Sevilla, Málaga, Córdoba, Valladolid, Granada, Elche, Cartagena y Jerez. Casualmente de las 8 ciudades donde los socialistas evitaron el sorpasso de la formación violeta, cinco son andaluzas, hecho que denota la fortaleza de la federación andaluza dentro del Partido Socialista. De hecho, en Andalucía el PSOE superó a Podemos en más de 600.000 votos y 15 puntos porcentuales, números que distan significativamente del resultado nacional.

No obstante el resultado para los socialistas mejora ligeramente en las ciudades entre 50 y 100.000 habitantes, preservando la segunda plaza en algunas de ellas como Benidorm, Lorca o San Fernando, verbigracia, aunque pierde votos en relación a comicios anteriores. Lo que sin duda pierde el PSOE en la práctica totalidad de las ciudades es la primera posición, pues no resulta sencillo encontrar urbe donde haya conseguido ser primera fuerza, con la excepción de alguna histórica excepción (Dos Hermanas). En algunos casos como el cinturón rojo de Barcelona o el de Valencia, el PSOE pierde su hegemonía, conquistada por las candidaturas de confluencia con Podemos. Ciudadanos no consigue ser primera fuerza en ninguna de ellas pero sí logra segundas y terceras posiciones en relevantes ciudades de nuestro país.

Tabla V. Resultado de las elecciones generales 2015 en algunas ciudades entre 50 y 100.000 habitantes

Ciudad entre 50 y 100.000 hab. 1ª fuerza más votada 2ª fuerza más votada 3ª fuerza más votada 4ª fuerza más votada
San Fernando PP PSOE Podemos Ciudadanos
Coslada Podemos PP PSOE Ciudadanos
Lorca PP PSOE Ciudadanos Podemos
Orihuela PP PSOE Podemos Ciudadanos
Talavera de la Reina PP PSOE Ciudadanos Podemos
Benidorm PP PSOE Podemos Ciudadanos
Molina de Segura PP Ciudadanos Podemos PSOE
Las Rozas PP Ciudadanos Podemos PSOE
Avilés PP Podemos PSOE Ciudadanos
Sagunto Podemos PP PSOE Ciudadanos
Pozuelo de Alarcón PP Ciudadanos Podemos PSOE

Fuente: Ministerio del Interior: Información Electoral. Elaboración propia.

Para el caso de las ciudades mayores de 100.000 habitantes, observamos un patrón de comportamiento electoral similar a las menores de esta cifra. El PP se mantiene como referente en la derecha y el PSOE pierde la segunda posición en importantes ciudades. Podemos consigue ser la fuerza más votada en numerosas urbes y por su parte Ciudadanos se conforma con terceras y cuartas plazas.

Tabla VI. Resultado de las elecciones generales 2015 en algunas ciudades mayores de 100.000 habitantes

Ciudad + 100.000 hab. 1ª fuerza más votada 2ª fuerza más votada 3ª fuerza más votada 4ª fuerza más votada
Marbella PP PSOE Ciudadanos Podemos
Santiago PP Podemos PSOE Ciudadanos
Badalona Podemos (En Comú) PSOE PP Ciudadanos
Móstoles PP Podemos PSOE Ciudadanos
Sabadell Podemos PSOE ERC Ciudadanos
Barakaldo Podemos PSOE PNV PP
San Cristobal de la Laguna Podemos PP PSOE CCa
Alcorcón PP Podemos PSOE Ciudadanos
Algeciras PP PSOE Ciudadanos Podemos

Fuente: Ministerio del Interior: Información Electoral. Elaboración propia.

En todas las ciudades utilizadas como ejemplos en las tablas anteriores, tanto Partido Popular como Partido Socialista disminuyen su número de votos respecto a los comicios de 2011, mientras que aparecen, con cifras muy destacadas, los partidos políticos Podemos y Ciudadanos. Incluso con más facilidad que en los municipios pequeños, los emergentes logran primeras y segundas plazas en urbes grandes donde hasta hace pocos años, e incluso meses, eran completamente inexistentes.

Conclusiones

Plasmados e interpretados los datos de las últimas elecciones a Cortes Generales de 2015, con una visión comparada respecto de las anteriores celebradas en 2011, podemos esgrimir varias conclusiones que verifican nuestra hipótesis de partida. Primeramente, que el ámbito rural continúa siendo el sostén del bipartidismo, no dejando espacio suficiente a las nuevas formaciones como para llegar a sustituir a las tradicionales. Por el contrario, las grandes ciudades potencian a las formaciones políticas emergentes y minoran el respaldo a las tradicionales, fundamentalmente al PSOE. En el caso de las medianas ciudades, se dibuja una España a cuatro, desigual dependiendo de la ciudad que escojamos, que no obstante mantienen la tónica de castigo a los grandes partidos y apremio a las nuevas formaciones.

Por otro lado, el colorido mapa resultante de los últimos comicios nos relata la remarcada división partidista del territorio para PP, PSOE y Podemos, no tanto así para Ciudadanos (ver artículo “La distribución territorial del voto de los cuatro principales partidos nacionales tras el 20D”). Tras los comicios de 2015, los últimos de una relación de procesos electorales numerosa, el PP y PSOE amortiguan su hasta ahora imparable descenso producido desde las europeas de 2014. Partidos históricos que resisten favorecidos por una ley electoral que refuerza a los más votados y perjudica a las candidaturas minoritarias, generalmente a las terceras y cuartas fuerzas más votadas. Ello fruto del tamaño de la circunscripción española, en numerosos casos excesivamente reducida que incide en el reparto de escaños.

Partido Popular y Partido Socialista no sólo han sido adelantados por emergentes en sendos municipios, sino que a medida que el tamaño del municipio aumenta, como norma general, mayor es la pérdida de votos para ambos y más notable la irrupción de los nuevos partidos. Aunque en algunas importantes metrópolis han mantenido la barrera psicológica de permanecer como primera o segunda candidatura más votada, no excluye ello que sea notoria la fuga de votos producida hacia las fuerzas emergentes. Este hecho, queda menos visible en los pequeños y medianos municipios, según se ha detallado en el conjunto de tablas expuestas con anterioridad.

Con todo ello, estamos en la certeza de afirmar que el voto rural ha sostenido a PP y PSOE en primera y segunda posición, mientras que el voto urbano ha impulsado a los partidos emergentes Podemos y Ciudadanos, consolidando al PP como referente del centro derecha y poniendo en cuestión el liderazgo del PSOE en la izquierda española, que no obstante ha resistido como tal. Los llamados partidos tradicionales han perdido votos en comparación a 2011, mientras que los emergentes aparecen dispuestos a disputar el protagonismo político a quien hasta ahora lo había ostentado en la España democrática. Por comprobar está lo que ocurrirá en futuras convocatorias electorales. Lo que sí parece evidente es que España entra en la espiral europea de parlamentos multipartito y en la necesidad de aunar altura de miras para la formación de gobiernos y el diseño de nuevas políticas públicas.

Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

Espí, A. (2015). La distribución territorial del voto de los cuatro principales partidos nacionales tras el 20D. En www.avapol.es.

Lipson, L. (1969) “Parteiensysteme im Vereinigten Königreich und dem älteren Commonwealth”, en G. Ziebura (comp.), Beiträge zur allgemeinen Parteienlehre, Wissenschaftliche Buchgelleschaft, pp.499-526.

Sartori, G (1976). Parties and Party Systems. A Framework for Analysis, Cambridge.

Resultados Elecciones Generales 2015. Diario El País. www.elpais.es

Resultados Elecciones Generales 2015. Diario El Mundo.  www.elmundo.es

Resultados Electorales, Ministerio del Interior http://generales2015.interior.es/

La España que nació del 20D. En 25 gráficos. www.eldiario.es

[1] Toda alusión a Podemos en este artículo incluye su resultado con las confluencias en los territorios donde se presentaron coaligados.

[2] En la Comunidad Valenciana concurrió junto a Compromís, de Mónica Oltra.

[3] En Barcelona concurrió junto a “En Comú” de Ada Colau

[4] En Galicia se presentaron junto a “Marea”, de Beiras.

[5] Teniendo como referencia que la cifra total de municipios en España es de 8114

[6] Hemos tenido en consideración para esta suma en 2011 a CiU, AMAIUR, PNV, ERC, GBAI, FAC, CC, BNG y PRC. En 2015 a DL, ERC, EH BILDU, PNV, GBAI, CC, MÉS, UNIÓ, EB, NÓS.

[7] Datos extraídos del artículo de Arsenio Escolar publicado en el blog de “20 minutos”, el día 29 de diciembre de 2015

“Somos politólogos y politólogas, somos AVAPOL”